Ático nació del cansancio creativo.
Del agotamiento frente a píxeles pulidos que no dicen nada.
De anuncios perfectos que se sienten vacíos.
De infinitas redes donde las historias se disuelven en lo mismo de siempre.
Creemos en otra cosa.
En la estética con sentido.
En trabajos visuales que no decoran, sino que hablan, susurran, desarman.
En construir no solo campañas, sino continuidad —
donde un solo plano puede contener el ADN de una marca, una emoción, una verdad.
Ático es un estudio para quienes sienten demasiado como para crear algo superficial.
Reunimos cineastas, editores y mentes visuales
que no quieren solo grabar contenido,
sino contar historias — poéticas, extrañas, inolvidables.
Artistas que no siguen tendencias, sino su intuición.
Cada uno distinto. Cada uno irreemplazable.
Estamos en Barcelona, pero no somos locales.
Estamos arraigados en la conexión humana, en la sinceridad,
en el coraje de crear trabajos auténticos y vivos.
Abrazamos la imperfección, la ironía, la belleza.
Colaboramos con quienes están listos para ir más allá —
ya sea para una película de marca, un videoclip musical o una pieza conceptual nacida del silencio.
Porque el mundo por fin está listo.
El mundo está cansado de la perfección sin alma.
El giro metamoderno ya está aquí — lo sentimos, lo vemos.
Usamos herramientas como la IA no para imitar, sino para amplificar nuestra voz.
Nos inspiramos no en el ruido externo, sino en lo que llevamos dentro.
Ático no es un servicio.
Es un estudio para quienes quieren crear algo que importe.
Llevo suficiente tiempo en marketing como para saber cuándo todo empieza a parecerse.
Bonito, pero vacío.
Creé Ático porque deseaba otra cosa —
un lugar donde lo visual tenga alma,
donde la colaboración sea personal,
y donde cada proyecto se sienta como una historia que vale la pena contar.
Llevo contando historias desde que tengo memoria —
primero con una enorme cámara VHS al hombro,
persiguiendo a mi hermana por la casa,
organizando escenas ficticias con amigas.
Eso nunca se detuvo. Solo creció.
Ático es la continuación de esa creencia.
No solo curamos el trabajo, sino también a las personas —
las que sienten, las que se implican, las que quieren crear algo real.
Si eso te resuena, bienvenida/o.
Has encontrado tu lugar.
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